Todos sabemos que los problemas en filtración se traducen, a la larga, en obstrucciones de emisores. Pero no solo es el grado de filtración el que condiciona la calidad del filtrado, hay otros aspectos que influyen indirectamente en la calidad final del mismo.

Siempre hablamos que si un filtro tiene un grado de filtración de 120 o 150 mesh (125 o 100 micras) tenemos entonces protegido el sistema a partículas de ese o superior tamaño.

Pero hay un enemigo que nada tiene que ver con el grado de filtración pero que puede influir negativamente en la calidad de la misma, incluso mas, y es la calidad del contralavado (o la eficacia de la limpieza del mismo filtro), esto y el dimensionamiento incorrecto de la estación de filtrado son las deficiencias más graves que afectan a este tipo de instalación. Al dimensionamiento le dedicaremos un articulo próximamente.

Teóricamente, un filtro después de una limpieza tiene que recuperar la presión a su estado original. Si el filtro limpio, al caudal de diseño, tiene una perdida de carga de 2 mca, cuando alcance el grado de colmatación permisible y procedamos a su limpieza, debe de volver a tener 2 mca de pérdida de presión.

En el caso de arriba, si el presostato diferencial está tarado a 5 mca, el filtro limpia cuando se alcance ese valor y tiene que volver a los 2 mca del filtro limpio. Si sus limpiezas no son efectivas, con el tiempo se alcanza antes la presión del contralavado, y se realizan con más frecuencia, a intervalos cada vez menores y, en la practica, llega a suceder esto:

Gráfica de la eficacia de diferentes filtros por sus contralavados

Las pérdidas de carga cada vez son mayores, el riego se va haciendo cada vez más difícil, los contralavados se acortan tanto que ya son casi contínuos (al caudal que demanda la instalación hay que sumarle el caudal del contralavado). De las primeras soluciones de emergencia es aumentar el intervalo de la presión diferencial, de 5 pasa a 10 mca, no soluciona nada, solo retrasa un poco el colapso del cabezal de filtrado.Todo esto tiene muy mala pinta, pero…, en que afecta al grado de filtración? La instalación está protegida, o no? Antes de contestar, queremos que os fijéis detenidamente en el análisis granulométrico que adjuntamos. Es un caso real, el cliente tenía unos problemas muy graves de atasco de goteros. Dentro del informe global que realizamos, incluía unos análisis de agua donde se estudiaban el TSS (total de sólidos en suspensión) a diferentes rangos y en muestras tomadas antes y después del cabezal de filtrado, y a la salida de los laterales, inmediatamente al abrirlo y cuando se había aclarado el agua.

analisis granulometrico para filtracion

Analicemos estos resultados:

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La eficacia de la filtración es casi perfecta, de 101 ppm antes de los filtros se pasa a solo 11 ppm. El 83% de las partículas son superiores a 400 micras, después de filtros (de 125 micras) era el 0%. De los 11 ppm, solo 5 ppm son inferiores a 100 micras.

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A la salida de lo laterales de riego tenemos que el 65% y 59% de las partículas “vuelven” a estar por encima de las 400 micras.

¿Como es posible que volvamos a tener partículas superiores a 400 micras si los filtros la eliminan al 100%? Aunque en el caso real había además otras causas, el factor principal de este misterio es bien simple: se ha permitido que pase agua sin filtrar. En otras palabras, cuando la situación se hace insostenible, se abre la válvula del by-pass del cabezal, o se retiran las mallas o anillas de los filtros, todo vale con tal de poder regar. Si las limpiezas de los filtros no son efectivas, poco a poco, van incrementándose sus pérdidas de carga, los contralavados son mas frecuenteslas presiones a la salida del cabezal se van reduciendo hasta el punto de impedir el riego… y finalmente se deja pasar toda, absolutamente toda, la suciedad a la red de riego, reduciendo dramáticamente la calidad de la filtración. Las causas más comunes de una limpieza deficiente están relacionadas con la reducción del caudal instantáneo de contralavado. Hay que facilitar al máximo la salida libre del agua sucia e impedir a toda costa que algo pueda restringir su caudal. Los errores más comunes son:

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Colectores de limpieza muy largos y/o de diámetro pequeño, ya que al aumentar las pérdida de carga reducen el caudal.

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Colectores de limpieza con salida elevada, es frecuente cuando se quiere aprovechar el agua de limpieza y se vierte sobre la misma balsa o algún punto elevado (hay otras soluciones).

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En cabezales de filtros arena es frecuente colocar en el colector de limpieza una válvula que estrangula el caudal porque consideran que sale “mucha” agua o por que “pierden” arena (porque los han llenado demasiado!).

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En algunos tipos de filtros automáticos de malla de funcionamiento hidráulico, hemos descubierto que tiempos muy cortos de contralavado pueden ser causa de limpiezas deficientes. Para solucionarlo les incorporamos una válvula de aguja para ralentizar o alargar la limpieza

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